Bendición
del peregrino
Oh Dios, que sacaste a tu siervo Abrahán de la ciudad de Ur de los caldeos, guardándolo en todas sus peregrinaciones, y que fuiste el guía del pueblo hebreo a través del desierto: te pedimos que te dignes guardar a estos siervos tuyos que, por amor de tu nombre, peregrinan a Santiago Apóstol de la Punta. Sé para ellos compañero en la marcha, guía en las encrucijadas, aliento en el cansancio, defensa en los peligros, albergue en el camino, sombra en el calor, luz en la oscuridad, consuelo en sus desalientos y firmeza en sus propósitos para que, por tu guía, lleguen incólumes al término de su camino y, enriquecidos de gracias y virtudes, vuelvan ilesos a sus casas, llenos de saludable y perenne alegría. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Que el Señor dirija vuestros pasos con su beneplácito y que sea vuestro compañero inseparable a lo largo del camino. Amén.
Que la Inmaculada Concepción, Reina de la Paz, Señora de las marismas y Reina de los Romeros les dispense su maternal protección, les guíe, les defienda en los peligros de alma y cuerpo, y bajo su manto merezcan llegar incólumes al final de su peregrinación. Amén.
Y la bendición de Dios Todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, esté con todos vosotros. Amén.
Marchen en nombre de Cristo que es Camino y recen por todos nosotros en su peregrinación de fe.
