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PRIMERA VISITA |
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IGLESIA ROMANA
(RUTA ORIGINAL): |
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Catedral Archibasílica Papal del Santísimo Salvador del Mundo, y de los Santos Juan Bautista y Juan Evangelista en Letrán, más conocida como Archibasílica de San Juan de Letrán. Es considerada la primera y mas antigua iglesia del mundo, es además el palacio papal y la catedral de la diócesis de Roma, donde se encuentra la sede episcopal del su obispo que es el papa. |
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IGLESIA LOCAL
(VIA SACRA): |
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Basílica menor de la Inmaculada Concepción catedral metropolitana de Mérida, parroquia El Sagrario. |
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Si usted está fuera de la ciudad de Mérida,
puede utilizar la selección de templos o iglesias de su preferencia. |
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Acompañamos a Jesús desde la última cena
al huerto de Getsemaní donde ora y suda
sangre. |
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MEDITACIÓN: |
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Serían como las 10 de la noche cuando
Jesús llegó al Huerto de Getsemaní. Su
alma se llenó de tristeza, entró en
agonía ante la visión de los
sufrimientos que se le venían encima y
la ingratitud de la humanidad. Oró por
unas tres horas con lágrimas y sudor de
sangre, cuyas gotas cayeron en tierra.
Aquí llegó Judas y con un beso lo
entregó a quienes vinieron a
aprehenderle, aunque más bien fue su
Amor a ti el que le entregó. Señor mío,
Jesucristo: Tú dijiste: «Yo soy el Pan
de vida, que ha bajado del cielo. Si
alguno come de éste Pan, vivirá
eternamente, y el Pan que yo daré es mi
carne… El que come mi carne y bebe mi
sangre, tiene la vida eterna y Yo lo
resucitaré en el último día». (San Juan
6, 47-54). Prometo siempre comulgar con
fe viva y conciencia de que Tú estás en
mí, para fortificar en mí la gracia.
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SALMO 6
Oración
en peligro de Muerte |
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Señor,
no me reprendas por tu enojo ni me
castigues por tu indignación. Ten piedad
de mí, porque me faltan las fuerzas;
sáname, porque mis huesos se estremecen.
Mi alma está atormentada, y tú, Señor,
¿hasta cuándo...? Vuélvete, Señor,
rescata mi vida, sálvame por tu
misericordia, porque en la Muerte nadie
se acuerda de ti, ¿y quién podrá
alabarte en el Abismo? Estoy agotado de
tanto gemir: cada noche empapo mi lecho
con llanto, inundo de lágrimas mi cama.
Mis ojos están extenuados por el pesar y
envejecidos a causa de la opresión.
Apártense de mí todos los malvados,
porque el Señor ha oído mis sollozos. El
Señor ha escuchado mi súplica, el Señor
ha aceptado mi plegaria. ¡Que caiga
sobre mis enemigos la confusión y el
terror, y en un instante retrocedan
avergonzados! |
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Señor: no me corrijas con ira.
R. Cristo,
ten piedad Señor, ten piedad Señor, ten piedad
PADRE NUESTRO
Vuélvete, Señor, libera mi alma.
R. Sálvame por tu misericordia
Atiéndeme y
respóndeme, Señor Dios mío.
R. Da luz a mis
ojos, para que no me duerma en la muerte;
para
que no diga mi enemigo: “Le he podido”.
Absuélveme de lo que se me oculta
R. Preserva a
tu siervo de la arrogancia. |
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ORACIÓN
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Tú que a todos escuchas, OH Dios,
escucha nuestro llanto y atiende la voz
de nuestras súplicas, concede una
constante protección a nuestras
flaquezas y, al mismo tiempo que aceptas
de buen grado el gemido de nuestro
esfuerzo, danos siempre el consuelo de
tu misericordia. Por Jesucristo, nuestro
Señor. R. Amén. |
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PRIMERA EFUSIÓN DE SANGRE
DE JESÚS |
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Jesús fue obediente a su padre, aunque
la prueba era fuerte nunca hizo su
voluntad sino la del padre. Fue así como
Jesucristo obtuvo la victoria ante el
mundo. Después se alejó de ellos, más o
menos a la distancia de un tiro de
piedra, y puesto de rodillas, oraba:
Padre, si quieres, aleja de mí este
cáliz. Pero que no se haga mi voluntad,
sino la tuya. Entonces se le apareció un
ángel del cielo que lo reconfortaba. “En
medio de la angustia, él oraba más
intensamente, y su sudor era como gotas
de sangre que corrían hasta el suelo“.
Lucas 22, 41-44. Padre Eterno, te
ofrezco los méritos de la Preciosa
Sangre de Jesús, tu Amadísimo Hijo y
Nuestro Divino Redentor, por la paz y
concordia de las naciones, por la
conversión de los enemigos de nuestra fe
y por la felicidad de todos los
cristianos. Sangre por las manos
perforadas. En el principio Dios puso
autoridad en las manos del hombre, tanto
sobre todo lo creado como en lo
espiritual. Esto se perdió al creerle a
Satanás y llevar a cabo el acto de
desobediencia. Las manos ensangrentadas
de Jesús vuelven a poner dicha autoridad
en las nuestras. |
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PRIMER DOLOR DE MARÍA |
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La profecía de
Simeón, Lucas 2, 25—35 |
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”Vivía entonces
en Jerusalén un hombre llamado Simeón,
que era justo y piadoso, y esperaba el
consuelo de Israel. El Espíritu Santo
estaba en él y le había revelado que no
moriría antes de ver al Mesías del
Señor. Conducido por el mismo Espíritu,
fue al Templo, y cuando los padres de
Jesús llevaron al niño para cumplir con
él las prescripciones de la Ley. Simeón
lo tomó en sus brazos y alabó a Dios,
diciendo: Ahora, Señor, puedes dejar que
tu servidor muera en paz, como lo has
prometido, porque mis ojos han visto la
salvación que preparaste delante de
todos los pueblos: luz para iluminar a
las naciones paganas y gloria de tu
pueblo Israel. Su padre y su madre
estaban admirados por lo que oían decir
de él. Simeón, después de bendecirlos,
dijo a María, la madre: Este niño será
causa de caída y de elevación para
muchos en Israel; será signo de
contradicción, y a ti misma una espada
te atravesará el corazón. Así se
manifestarán claramente los pensamientos
íntimos de muchos”. |
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ORACIÓN |
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Amada
Madre María, cuyo Corazón sufrió más de
lo soportable por nosotros, enséñanos a
sufrir contigo con amor y a aceptar
todos los sufrimientos que Dios
considere necesario enviarnos. Suframos,
y que nuestro sufrimiento sólo lo
conozca Dios, como el tuyo y el de
Jesús. No permitas que mostremos nuestro
sufrimiento al mundo, para que importe
más y sirva para expiar los pecados del
mundo. Tú, Madre, que sufriste con el
Salvador del mundo, te ofrecemos nuestro
sufrimiento, y el sufrimiento del mundo,
porque somos tus hijos. Une esos dolores
a los tuyos y a los del Señor
Jesucristo, y luego ofrécelos a Dios
Padre. Eres una Madre más grande que
todo. |
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SE REZA:
1 PADRE NUESTRO &
7 AVE MARÍAS |
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Virgen María: por las lágrimas que
derramaste y el dolor que sentiste
cuando Simeón te anunció que una espada
de dolor atravesaría tu alma por los
sufrimientos de Jesús, y en cierto modo,
te manifestó que tu participación en
nuestra redención como corredentora
sería a base de sufrimiento; te
acompañamos en este dolor. Y, por los
méritos del mismo, haz que seamos dignos
hijos tuyos y sepamos imitar tus
virtudes. |
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ORACIÓN FINAL |
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Te compadecemos Jesús y te damos gracias
por lo que sufriste por nuestra
Salvación en la Oración del Huerto. Nos
duele la traición y alevosía con que
fuiste hecho preso. Concédenos fortaleza
en nuestros sufrimientos y danos el don
de la oración. |
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REFLEXIÓN FINAL |
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Palabra: Padre, perdónalos,
porque no saben lo que hacen.
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Virtud Cardinal: Humildad |
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Santo de la parada: Santa José |
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